Mi
despertador sonó a las seis de la mañana un caluroso sábado de verano. Llevaba
esperando ese día todo un año, tendría que vivir con un chico de un año mayor
que yo al que todas las de mi instituto deseaban.
Por esos
tiempos yo era una ''nerd'' o empollona, en un cambio desesperado para dejar de
ser la nerd de mi instituto, me teñí el pelo de lila oscuro y estuve todo un
verano en un gimnasio para adelgazar como las Barbie's del club de las
animadoras. Pero todo fue en balde, ya que al llegar el instituto se rieron todavía
más.
Me senté en
la cama para luego poner un pie en el parqué de mi cuarto y luego el otro.
- ¡Emma, a
desayunar!
Y ahí estaba
mi madre, la cual se había levantado temprano para despedirse de su única hija.
- Ya voy,
mamá.
Me vestí con
unos vaqueros ajustados y una camiseta carmesí de tirantas. Arreglé mi pelo en
una coleta alta, hice mi cama y saqué las maletas que había preparado días antes.
Entré mis pequeños pies en unas sandalias del mismo color de la camiseta y fui
hasta la cocina donde mi madre me esperaba con un plato bien grande lleno de
tortitas con Nutella.
- Wow mamá,
¿y esto? Nunca me haces tortitas.
- Un día es
un día cariño.
- Mamá otra
vez no… No me voy para siempre, volveré el próximo verano.
- Es que te
haces mayor tan rápido…
Y una lágrima
viajó de su ojo hasta su mejilla.
- No llores mamá…
Me acerqué a
ella y le abracé.
- Prométeme
que te portaras bien, estudiaras mucho y me llamaras todas las semanas.
- Te lo
prometo.
Ella limpió
sus mejillas con su pañuelo de tela blanco con las iniciales de su nombre y
apellidos en hilo dorado y formo una pequeña sonrisa.
Terminé de
desayunar y me puse en pie dispuesta a irme, entonces caí.
- ¿Y papá?
- Se fue
temprano a trabajar, ya sabes que su trabajo…
No le di
tiempo a terminar, ya estaba cansada de lo mismo.
- Ni trabajo
ni nada, ya estoy cansada de que nunca me despida. ¡Estoy harta de que papá sea
el empresario más importante de Estados Unidos! ¡Estoy harta de no tener un
padre como el de los demás!
Mi madre no respondió,
solo asintió, me dio un beso en la frente y salió de la cocina.
Volví a mi
cuarto y bajé las maletas a la entrada de la mansión de los Smith donde había vivido
mis dieciocho años.
Cuando tenía
todo lo que necesitaba en la entrada, abrí mi Mini Cooper blanco con dos rayas
en medio y fui entrando las maletas más pequeñas en el diminuto maletero del
coche. Las más grandes las metí en los asientos traseros.
Me senté en
el asiento del conductor, entré mi llave en la ranura, la giré dándole vida al
motor de mi coche.
Cuando llegué
al aeropuerto me dirigí al mostrador de embarque , allí entregué mi pase a una
chica con camiseta de manga corta blanca y una falda azul a cuadros.
Después de
coger las maletas de nuevo y subir al avión, caí en un profundo sueño.
***
- Chica,
despierte, ya hemos llegado.
Abrí los
ojos poco a poco hasta encontrarme a una señora de unos treinta años en frente mía
con una sonrisa en su rostro.
- Si,
gracias.
Me levanté
de mi asiento y me dirigí a la salida.
***
Llegué a la
casa que el padre de Danny y mi padre habían comprado.
Entré en la
casa, era gigantesca, pero no más que la mía. En el hall había una mesita con
un teléfono fijo azul, al lado un montón de revistas y como centro un jarrón
con 3 rosas y 2 margaritas. En la otra punta del hall estaba un perchero y al lado un paragüero. El suelo estaba
decorado con una larga alfombra de color negra con detalles en blanco. A la
derecha estaba la cocina, a la izquierda un baño y en frente el salón. Miré la
cocina, la cual era toda de granito, tenía muchos muebles y una mesa isla. La
cual tenía un frutero. Luego le eché un ojo al baño, este era muy pequeño, solo
disponía de un váter y un lavamanos que estaba enganchado en la pared. Ya
cuando terminé de ver la cocina y el baño, entré en el salón y me quedé
alucinada. Era muy grande, no como la de mi casa, pero para vivir tres años,
era mucho. El salón tenía una televisión de plasma en la pared, debajo de ella
había la calefacción que parecía que era una chimenea, el sillón estaba en
forma de L con una mesita en medio, en la otra punta del salón había una
mini-barra con una estantería llena de botellas de alcohol, luego había muchos
detalles que hacían el salón más acogedor.
Subí las
escaleras y dejé las demás habitaciones para verlas el próximo día, estaba muy
cansada y tenía que deshacer la maleta.
O_O" esto parece interesante, aunque quería seguir leyendo desde donde la dejaste jo T_T
ResponderEliminarMe gusta :3
Ya lo leeras mañana jaja ^^
EliminarSIGUE!!!!!
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