martes, 15 de abril de 2014

Capítulo 2.



Me desperté a las ocho de la mañana por un ruido en la entrada, me levanté de la blanda cama de agua de mi cuarto y me vestí con una camiseta verde agua de media manga, unos vaqueros cortos con estampado de flores rojas, verdes y amarillas, un collar de cruz del mismo color que la camiseta y unas vans vaqueras.
Me arreglé mi pelo en una coleta alta como hacía siempre y bajé a la entrada para ver de dónde venía ese ruido que me había sacado de mis sueños.
Al bajar me di cuenta que procedía de la puerta, la cual no dejaba de moverse como si le estuvieran dando golpes desde fuera.
- ¡Joder, que me abras ya!
Esa voz procedía de Danny, si lo sabía era porque lo había escuchado más veces en mi instituto cuando pasaba con las chicas del club de las animadoras.
Abrí la puerta con miedo de ver cómo era, ya que nunca le había visto, solo escuchado.
Un chico más alto que yo apareció delante de mí, tenía los ojos azules como el cielo, pero con un toque de gris, su pelo castaño claro estaba peinado perfectamente hacía un lado haciendo que pareciese despeinado.
Luego miré sus labios, que decían algo pero no sabía el que, ya que no escuchaba nada en ese momento.
- ¿Me dejas pasar o qué?
Moví mi cabeza hacia los lados mientras me apartaba de la puerta.
- ¿No deberías haber llegado ayer?
- Ya te lo he dicho antes, si no me has escuchado es culpa tuya.
Él pasó por delante de mí con su maleta en mano y subió las escaleras del salón.
Para tener un padre tan rico, él no era nada mimado. Además, su padre era muy feo y el tan…
Me pellizqué la palma de mi mano para sacar esos pensamientos de mi cabeza, él era guapo, pero nunca saldría conmigo.
Me volví a pellizcar y subí a mi cuarto para hacer la cama.
***
- Que no tía, que es insoportable.
- ¡Ojalá pudiese vivir yo con él!
Mi mejor amiga Jenny había quedado conmigo para ir a conocer un poco la ciudad. Habíamos ido al centro comercial a comernos un helado en una heladería vintage, la cual las paredes eran azules celestes, el mostrador era amplio de color blanco desgastado con muchos tipos de helados, las mesas eran rosa pastel y en la entrada había un pequeño carro donde nos daban muestras de helados para elegir cual nos compraríamos. Yo elegí de Pitufo, un helado de color azul; y Jenny de Oreo.
- Deja de decir tonterías, ojala pudiese vivir yo contigo y con Axel.
Axel era mi mejor amigo. A Jenny la conocí en la biblioteca, ella buscaba un libro en la estantería de arriba y yo en la de abajo, entonces a ella se le resbaló un libro de seiscientas páginas que aterrizó en mi cabeza, la cual en décimas de segundos se hinchó. Ella me acompaño a la enfermería, y mientras esperábamos a que me trajesen hielo, hablamos y nos hicimos amigas. Luego Axel llego unos meses después porque se mudó, y al ser nuevo, la gente le dejaba solo. Nosotras nos juntábamos con él para que no se quedase solo.
- Hombre, sería mejor que vivieses con nosotros dos, pero como no puede ser…
- Si si, venga, termínate el helado que quiero ver la película.
***
Llegué a casa a las nueve de la noche, pero nada más entrar volví a cerrar la puerta e irme por donde había venido.
El hall estaba lleno de ropa de tía y de tío, así que no me quería imaginar cómo estaría el salón.
Entré en mi coche y conduje hasta la casa de mis amigos.
Su casa era un mini-apartamento de dos habitaciones y un baño. La primera habitación era el salón-cocina-comedor, a la derecha de la habitación estaba un frigorífico, un microondas y una pequeña encimera de madera; a la izquierda de la habitación estaba una mesa pequeña con 4 sillas y en el medio una televisión, una mesa de caoba  y un sofá de dos cojines de color blanco roto con tres cojines rojos.
En cuanto llegué a la casa y le expliqué todo, mi gran amigo Axel no dejaba de reírse. Esa noche me quedé a dormir con ellos.
***
El despertador sonó a las seis de la mañana el primer lunes que iría a la universidad.
No me vestí porque no cogí ropa ni pijama, ya que ni entré en la casa.
Llegué a mi casa y volví a abrir la puerta entrecerrando los ojos por si acaso me encontraba algo peor.
Pero no, estaba todo reluciente. Entré sigilosa en el salón y entonces lo entendí todo.
- Hola señorita, yo y otra chica somos las limpiadoras.
- Si, gracias.
- No hay de qué.
 Me di la vuelta dispuesta a irme pero me di la vuelta y la miré.
- Cuando llegó, ¿estaba todo limpio o...?
- Si se refiere a toda la ropa por el suelo, sí.
- Gracias.
Y salí hacia mi cuarto a prepararme para mi primer día de universidad.

5 comentarios:

  1. nuhrfabvhbvsdu SIGUIENTE!!!!!!!!!!!!

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  2. Bien, Danny es o muy putero (me da a mi que si) o un picha brava. El caso es que vaya tela que se tire a alguien por la casa, así por las buenas. No se, una cama, en la habitación y eso...
    Encima la pobre Emma tiene que dormir con sus amigos y Axel me cae bien porqur se ríe de lo que ha pasado jajajajaja
    Lástima que no se haya convertido en una pitufina por el helado u.u
    Y menos mal que hay asistentes en la casa xD espero que hayan encontrado las gomitas utilizadas o acabaría de flipar con Danny, además de putero, descuidado y tonto.
    En fin, sube pronto :)

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    1. Es su casa no? Jaja xD
      Bueno, ya veras en el capitulo 3 donde se la tira y con quien ^^
      Pronto te caera mejor Axel, o eso creo xD
      Pobres asistentas, lo que tienen que aguantar xD

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  3. Danny, sigue sin caerme bien jaja no me gustan los tios chulos que van de ¨mirame, estoy bueno y la tengo grande ¨ ¬¬ pero sé que cambiaré de opinión porque llegará un momento en el que se me caigan las bragas XD

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